Los médicos de Balears denuncian tarifas indignas en la sanidad privada

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El Col·legi Oficial de Metges de les Illes Balears (COMIB) lamenta el deterioro de la relación entre médicos y aseguradoras sanitarias privadas, con tarifas que califican de indignas, una burocracia que dificulta el trabajo clínico y un modelo que amenaza, tanto la calidad asistencial, como la supervivencia del propio sistema privado. Los datos provienen del Estudio de los profesionales del sector de la medicina privada 2025, elaborado a partir de una encuesta a 236 médicos de las islas.

Un diagnóstico contundente: “el modelo está agotado”

Los profesionales describen un escenario crítico dominado por honorarios obsoletos, cargas administrativas asfixiantes y pólizas low cost que deterioran la atención al paciente.

Cifras clave que explican el malestar

  • 90 % de los médicos afirma que las aseguradoras no favorecen la calidad asistencial.
  • 87 % considera que las tarifas aplicadas son malas o muy malas.
  • 85 % denuncia el impacto negativo del modelo low cost.
  • 77,9 % se siente insatisfecho o muy insatisfecho con el sistema.
  • Más del 70 % valora la relación médico–aseguradora como insuficiente.

El resultado: más médicos alejándose del sector privado, más presión sobre la pública y un modelo que, según la mayoría, no es sostenible a corto plazo.

Un efecto en cadena sobre la sanidad balear

El deterioro del modelo privado no se queda en el ámbito profesional: repercute directamente en pacientes y en el sistema público.

El COMIB identifica cinco riesgos concretos:

  1. Aumento de la presión asistencial en el sistema público.
  2. Un sector privado de baja resolución, que deriva complejidad al IB-Salut.
  3. Dificultad para retener talento médico en las islas.
  4. Riesgos para la seguridad del paciente por tiempos de consulta insuficientes.
  5. Mayor dependencia de grandes grupos sanitarios y pérdida de autonomía profesional.

El Colegio urge a iniciar una reforma profunda del modelo privado en Baleares:

  • Actualizar baremos anualmente según IPC y complejidad.
  • Reducir burocracia y agilizar autorizaciones clínicas.
  • Implementar modelos como reembolso o copagos responsables.
  • Revisar el nomenclátor con sociedades científicas.
  • Crear acuerdos específicos para especialidades tensionadas.